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Desde Rosario, Argentina hacia Lobitos, Peru

  • Foto del escritor: Sofía M.
    Sofía M.
  • 22 ene 2018
  • 7 Min. de lectura

Viajar por aerolínea lowcost y todo lo que hay que saber para moverse en bus.

Esta iba a ser la primera experiencia viajando en una aerolínea low cost, Sky Airlines (chilena). Moraleja: todo no se puede. Contratamos un vuelo hacia Lima que hacia escala en Chile. Desde Ezeiza hasta Santiago de Chile el tramo duró unas 2 horas, suficiente como para romper espaldas y cuellos. En el avión, entre la butaca de adelante y propia hay aproximadamente 7 centímetros, o sea que si medís de 1.70 para arriba como nosotros, es fija que la vas a pasar mal, pero todo sea porque te salió barato el vuelo. No te dan ni un vaso de agua a bordo y el asiento se reclina 2 grados solamente, pero todo sea porque el vuelo te salió barato. Te eligen los asientos ellos y si viajas de a dos, siempre te van a dar asientos separados, por más que el asiento siguiente este vacío, pero todo sea porque el vuelo te salió barato. Creo particularmente que en la descripción del viaje deberían aparecer descripciones tales como: espacio entre asientos, grados que se reclina la butaca, ancho de butaca, etc. Así sabríamos si realmente conviene sacar el pasaje low cost. Ah! Importantísimo en cuanto a las low cost: equipaje. Nosotros viajamos con 2 mochilas de 70 litros cada una + una tabla de surf. Todo eso tiene un costo adicional ya que las low cost como muchos deben saber, no incluye equipaje en bodega. Tal costo adicional por equipaje es conveniente SIEMPRE pagarlo de antemano. Puede ser desde la página de internet de la aerolínea colocando el código de reserva y pagando con tarjeta de crédito, por teléfono directamente con un representante de la aerolínea (es un numero de Buenos Aires) o podes pedirle al agente de viajes que lo contrate al momento de cerrar la compra. Si no lo compras de antemano, es muy probable que en el aeropuerto te rompan el ortttt con los precios. Dato de color: los equipajes especiales (en nuestro caso la tabla de surf) siempre cuestan casi el doble que el equipaje en bodega (mochilas o valijas). Dato de color numero 2: como mucha gente no viaja con mucho equipaje, llevan valijitas (y algunos, valijotas) arriba del avión... asi que tenés que estar pillo: subite al avión lo antes que puedas porque si llevas una mochila puede que no entre en el buche. En fin, después de dos horas que parecieron más debido a la incomodidad del avión, llegamos a Santiago de Chile donde hicimos una escala de 3 horas. El aeropuerto está bastante mal organizado. Varias veces nos encontramos con hordas de gente apelotonada que supusimos estaban haciendo una fila para embarcar y que cortaban totalmente el paso. No hay nadie controlando ni organizando las filas. Además, el aeropuerto es enooooorme y largo, por lo tanto no estés jugado con el tiempo para subir porque te podes demorar aún más. Una vez en el aire dentro del avión que nos llevaría a Lima, el tiempo no pasaba y los asientos eran muuuuy incómodos. Como pudimos tratamos de estirar los pies, o sentarnos de otra forma. Me senté en el apoyabrazos de mi butaca que daba al pasillo para descansar mis caderas chiquitas que no sufren con el espacio reducido y ahí vino la Señora Aeromoza con su mala onda y poca predisposición y literalmente me cagó a pedos y me mando a sentarme bien. Me sentí en la primaria de nuevo. Finalmente y después de lo que parecieron 8 horas de vuelo, el señor piloto manda a sus flight attendants a ponerse los cinturones porque vamos a aterrizar. Festejé en mi cabeza por unos minutos. Después de 15 minutos de dar vueltas en el aire literalmente, pasó lo más temido: el piloto anunciando una demora en el aterrizaje por el aeropuerto estar cerrado debido a la grata visita del Papa Francisco a Lima, Peú. A mí que me encanta la iglesia, y que lo había pasado tan bien en ese avión, esta noticia me encantó, podrán imaginar. Media hora más tarde aterrizábamos, pero la llegada del Papa a Perú no había terminado de arruinarnos el momento aún.

Teníamos pasaje desde la terminal Plaza Norte de Lima a las 19 horas y el avión, que debía aterrizar a las 17, aterrizo 17 40, por lo que estábamos jugadísimos. Fue por eso que corrimos para hacer inmigraciones (tramite bastante rápido, muchos boxes atendiendo y filas organizadas por el personal del aeropuerto), corrimos para buscar las valijas y cambiar dinero (lo mínimo e indispensable en el aeropuerto, el cambio no es bueno y cobran comisión) y salimos del aeropuerto cagando para agarrar un taxi que nos lleve a la terminal. Muchos dicen que los taxis del aeropuerto cobran carísimo y que es conveniente salir y buscar uno afuera. Peeeeero por la hermosa visita del Papa a Perú, el estacionamiento del aeropuerto estaba vacío y las calles aledañas cortadas POR LO CUAL la gente estaba amontonada en la puerta de la terminal y ningún taxi a la vista. De caradura, agarre a un simpaticón que paso por ahí con una plaquita de taxi y le pregunte cuánto hasta terminal Plaza Norte. Me dijo 100 soles (unos 30 dólares) y me horroricé así que le pedí que nos lleve por 80 soles y mascullo un “si”. Como no se podía ingresar con autos al aeropuerto, el señor simpaticón había dejado su vehículo a unas 5 cuadras, las cuales tuvimos que caminarlas con 20 kg de mochila atrás y 7 de mochila adelante cada uno, mientras nos atravesaban las miradas de los lugareños. El señor simpaticón llevaba la tabla, orgulloso de sus colegas diciéndole: “ we, te vas a surfear gordo”. El viaje hasta la terminal duró aproximadamente 30 minutos debido al tránsito caótico al que está acostumbrado Lima+ los inconvenientes que causó la llegada del Papa. En esa media hora arriba del taxi creí que chocaríamos 10 veces y moriríamos unas 5. Los peruanos manejan muy mal y las calles se rigen por la ley del más fuerte. No se respetan semáforos, sendas peatonales, lugares para estacionar, derecha o izquierda, prioridades, en fin no se respeta nada. El o la que mete la trompa y no se acovacha es quien pasa. Todos frenan a 2.3 mm de distancia del de adelante. En la radio del taxi, los periodistas transmitían en vivo el minuto a minuto de la visita del Papa, todos muy conmovidos. Una señora lloraba porque el Papa había tocado a su hija y el Señor Simpaticón se le cagó de risa. Acto seguido cuestionó a la iglesia y dijo que la figura del Papa no era de su agrado porque tenían muchas riquezas en el Vaticano y oraban por los pobres. OPA dije, no todo es lo que parece. Por fin una vez en la terminal fuimos a canjear los pasajes por los boletos. Es decir, sacamos los pasajes de ómnibus desde Lima hacia Piura con anticipación. Podríamos haber sacado desde Lima hasta Talara directo, pero la empresa Tepsa solo tenía salidas desde Lima hasta las 18 30, así que por miedo a no llegar, decidimos sacar a Piura por la empresa Oltursa. En el momento que canjeamos los pasajes por los boletos, nos hicieron despachar las mochilotas y la tabla. Nos cobraron 30 soles adicionales por la tabla y solo quedamos esperando a las 19 que salga el bus con nuestras mochilitas. La terminal Plaza Norte es un buen lugar para cambiar dólares a soles. Nos hicieron un cambio de 3.2 y casi no hay diferencia entre la compra y la venta (rarisimo). Nos subimos al bus a las 19 hs PUNTUAL (los peruanos son muy puntuales en servicios de turismo). El bus era el paraíso: coche cama 160 grados, mantita y almohada, cena (arroz amarillo con pollo y verduras- a Dino le cabió porque no le gusta el pollo) con postre y gaseosa y desayuno (sanguchito de jamón y queso y un rico muffin de banana con café y jugo). Fueron 17 horas de comer rico y dormir como bebés y todo por el módico precio de 135 soles cada uno (750 pesos mas o menos). Llegamos por fin a Piura. Conseguimos un taxi auto (porque hay mototaxis también) que por 15 soles nos llevó a la terminal Eppo para tomar el bus que nos llevaría a Talara.

En nuestro paso por Piura, pudimos ver mucha basura en la calle, calles quebradas y poceadas, casas muy humildes y mucha pero mucha tierra por todos lados. Dato de color: en este lugar no hay una terminal de donde salgan todos los buses, sino que cada empresa tiene su terminal. Una vez llegados en la terminal, vimos que el bus a Talara sale cada media hora y cuesta 10 soles (unos 3 dólares). Nuevamente despachamos las mochilotas y a las 12 en punto el bus a Talara arranco. Sin aire acondicionado. Nosotros dos en pantalón largo y con mochilitas pesadas. Así fueron 2 horas de andar por la nada misma y ver algunos pueblitos precarios de tanto en tanto hasta llegar a Talara. Llegamos a la modesta terminal de Talara y quedamos como quien dice en pampa y la vía. Nada por aquí, nada por allá. Se acerca un mototaxi: motos genéticamente modificadas. Tienen tres ruedas y una cabina trasera donde pueden ir (y he visto) hasta 4 pasajeros. El chofer de dicho vehículo nos pregunta si necesitábamos transporte. “Cuanto hasta Lobitos?”, “40 soles”… Uffff medio caro pero después de un día y medio viajando me decía 100 y creo que lo pagaba. De todas formas, no nos quedamos con esa opción y salí de la terminal a buscar otras. No había. Solo mototaxi. Mototaxi it is!! El chofer amarró las mochilotas ingeniosamente con una soga, atravesó la tabla de atrás hacia adelante (es muy bueno, todo es desmontable y están listos para llevar cualquier cosa) y arrancó la locomotora del sabor. En el camino vimos de todo: las calles hechas puré, el puerto del horror (el olor más nauseabundo que ya sentí), un cráneo de vaca (como te quedo el ojo?) y mucha pero mucha basura. El ride duro aproximadamente media hora en medio de subidas casi imposibles para el motor del vehículo y bajadas que pensé íbamos a terminar rodando. Me pregunte qué hace el gobierno de esta provincia con el dinero público. De todas formas, estos tipos la tienen re clara, deben lidiar con estas calles hace años.

LLEGAMOS!! SIIII DESPUES DE MUCHO, LLEGAMOS.

El relato de nuestro primer destino, la semana que viene…



 
 
 

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